EL HACER TRANSCENDENTE Y EL HACER RUTINARIO

El Hombre nace dentro de su Entorno como un animal más, por lo que, como los demás   animales, nos vemos obligados por instinto a luchar y a sufrir para sobrevivir. Esta situación de estrés supone que la inmensa mayoría de los Seres Humanos no tenemos tiempo de pensar en cómo salir de nuestro Sufrimiento, simplemente nos resignamos frente a esta impotencia de forma que tal nos parece que es nuestro “maldito” Destino, lo cual es la causa de que exista tanta violencia, guerras, odios, y codicia. Algo similar les ocurría y ocurre a los esclavizados, que como consecuencia de las guerras del poder del dinero, se les imponía una religión y  prohibía y prohíbe poseer  una moral u otra religión o forma de pensar propia. Pero siempre han existido Hombres valientes y rebeldes, que se consagraron en dominar y vencer al Sufrimiento y a la opresión, porque, en la medida que luchaban por lograrlo, ya sentían la Libertad dentro de sus corazones, y la identificaban con su propia “Realización”. Es más, les bastaba luchar por su Libertad como para vencer el miedo a la muerte.

De manera que de ellos hemos aprendido que existe la posibilidad de que, desde la lucha por la Libertad y contra el Sufrimiento, podríamos llegar a conquistar nuestra dignidad, nuestra realización, o nuestro Destino. Es más, basta con cambiar nuestra “postura” resignada por otra con moral de lucha para convertir el mismo “hacer que realizamos para sobrevivir” en un nuevo “HACER TRASCENDENTE”, porque nos permitiría a la vez encontrar nuestro verdadero Destino y Libertad. Por ejemplo: De estos hombres rebeldes hemos aprendido a luchar en vez de huir, porque así venceremos al miedo a morir en la lucha y habremos sido fieles a nuestra propia Integridad y con ella conquistar nuestra Dignidad frente a nosotros mismos, frente a los que amamos, e incluso frente a nuestros enemigos. O bien, bastaba luchar por un ideal para sentirnos proyectados más allá de nuestra muerte. O bien, hemos aprendido de nuestros héroes que superar el miedo a la muerte al intentar superar lo imposible, nos hace verdaderamente libres e íntegros. O por otro lado, hay un proverbio popular que dice: “Hay que tener proyecto siempre”. O parecido dicen los budistas: “Que cuando la muerte te sorprenda, te encuentre “andando” (o “HACIENDO”).

Por este “HACER TRASCENDENTE”, no nos referimos al simple moverse o al hacer cotidiano para satisfacer nuestras rutinas, necesidades e instintos como los demás animales, nos referimos al mismo “Hacer” que hemos llamado trascendente porque, si en vez de como una rutina para sobrevivir, lo ejecutamos como consecuencia de adoptar una moral, o postura, o de persecución de un ideal o de una vocación, o de un objetivo o proyecto, o simplemente para mejorar, o bajo cualquiera de las circunstancias citadas en los ejemplos anteriores, habremos comenzado a “despertar a nuestros Corazones”, y sentiremos que algo grande nos está ocurriendo como para ser conscientes de que estamos cambiando desde  dentro de nosotros.

(Tomado de nuestro “Manual para lograr CAPACIDAD DE PROGRESO”).